Estas crujientes galletas de origen italiano son muy sabrosas aunque no excesivamente dulces y poseen un irresistible sabor a avellanas.
Parece que los biscotti -también conocidos como cantuccini- surgieron hace algunos siglos en Italia. El nombre significa, literalmente, "dos veces horneados", y alude al proceso de cocción, durante el cual se rebana la masa todavía caliente y se vuelve a introducir en el horno. Esto provoca que su superficie dorada acabe resquebrajándose y queden crujientes y perfectos para mojarlos en el café o en un vino de postre. Se pueden conservar durante mucho tiempo, una ventaja si no se van a consumir rápidamente. La siguiente receta sirve para preparar unos treinta biscotti.
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| Biscotti |
250 g de harina
180 g de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 pizca de sal
25 g de mantequilla
2 huevos
180 g de avellanas cortadas
