Estas crujientes galletas de origen italiano son muy sabrosas aunque no excesivamente dulces y poseen un irresistible sabor a avellanas.
Parece que los biscotti -también conocidos como cantuccini- surgieron hace algunos siglos en Italia. El nombre significa, literalmente, "dos veces horneados", y alude al proceso de cocción, durante el cual se rebana la masa todavía caliente y se vuelve a introducir en el horno. Esto provoca que su superficie dorada acabe resquebrajándose y queden crujientes y perfectos para mojarlos en el café o en un vino de postre. Se pueden conservar durante mucho tiempo, una ventaja si no se van a consumir rápidamente. La siguiente receta sirve para preparar unos treinta biscotti.
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| Biscotti |
250 g de harina
180 g de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 pizca de sal
25 g de mantequilla
2 huevos
180 g de avellanas cortadas
Preparación:
En un bol, tamizamos la
harina, mezclamos con el azúcar, la vainilla y la sal hasta que quede bien
mezclado.
Añadimos la mantequilla y
mezclamos hasta que la masa tenga una textura semejante a la miga de pan.
Agregamos, batiendo, los
huevos para que la mezcla quede homogénea.
Añadimos las avellanas cortadas
y las integramos en la mezcla, removiendo, hasta obtener una masa blanda.
Envolver la masa en film
transparente y enfriamos durante 30 minutos.
Precalentamos el horno a
200ºC, y recubrir dos fuentes de horno con papel de hornear.
Dividimos la masa en seis
porciones y, con cada una, formamos un cilindro de unos 25 cm de longitud.
Quizá sea conveniente enharinar un poco la superficie de trabajo para lograr
que la masa no se pegue y que resulte más manejable.
Colocamos los seis cilindros
en las fuentes de horno, dejando suficiente espacio entre cada uno. Horneamos
durante 15 minutos.
Dejamos enfriar un poco, y
cortamos en diagonal formando rebanadas gruesas.
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| Café acompañado de Biscotti |
Horneamos los biscotti
a la misma temperatura durante 10 minutos más hasta que queden dorados y
crujientes, y los colocamos en una rejilla metálica para enfriarlos por
completo.
Otras opciones:
Los biscotti o caquiñolis son un regalo
excepcional, especialmente en Navidad. Se pueden incorporar los ingredientes
favoritos del destinatario o bien prepararlos de la manera tradicional, pero
usando almendras, piñones o pistachos. También se puede aportar sabor mediante
especias, como jengibre o canela, o añadir arándanos, cerezas u otras pieles
confitadas.


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